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Actualización del anuncio emitido por el Obispo Hagiya sobre Salud Pública (1º de junio de 2020)

Hoy es un lunes oscuro en el que hemos superado la marca de los 100,000 muertos por el COVID-19 en los Estados Unidos y más de 363,000 muertes en todo el mundo. Hoy también la revista Sojourner’s ha sugerido nombrar este día como el “Día Nacional de Luto y Lamentación” y aprobado por muchos alcaldes de la ciudad de los Estados Unidos. Les pido que hagamos una pausa este día y oremos por todos aquellos que han perdido la vida debido al COVID-19, y oremos pidiendo fortaleza y valor para sus familiares y seres queridos que les sobreviven.

Este es un claro recordatorio de que a pesar de que la emoción crece por la reapertura de algunas áreas de nuestro estado, incluyendo las iglesias, el Corona virus sigue activo entre nosotros e infecta a cualquiera sin hacer ninguna diferencia discriminatoria. ¡Todos estamos en riesgo!

Ya que hemos publicado las guías para la reapertura de los edificios de nuestras Iglesias Metodistas Unidas, quiero hacer enfatizar la necesidad de ir con calma en este proceso. Nadie puede abrir los edificios de su iglesia sin seguir cada una de las guías que hemos prescrito: desarrollar un plan de acción detallado, tener ese plan aprobado por su pastor asignado y el Concilio Administrativo o su equivalente, y luego presentar el plan para ser aprobado por su Superintendente de Distrito en representación de la conferencia anual.  Esto incluye a los grupos o escuelas que rentan. Si usted está pasando por un nuevo nombramiento, también queremos que el pastor entrante sea parte de la planificación y la toma de decisiones.

Algunas iglesias están ansiosas para abrir sus edificios de inmediato, pero por precaución, yo les recomiendo que esperen hasta finales de junio antes de hacerlo.  Estoy permitiendo que los pastores e iglesias locales tomen esta decisión, pero firmemente les recomiendo que esperen hasta que estén completamente preparados para todas las contingencias. Aquí están algunas de mis razones:

En primer lugar, con todas las restricciones que ha puesto el estado, el condado, la ciudad y las agencias de salud como el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), nuestros servicios de adoración no serán los mismos que antes. No habrá abrazos o contacto personal, ni canto, ni lecturas congregacionales, ni comida u hora social, y las personas tendrán que usar máscaras y mantenerse al menos a seis pies de distancia. Todas las cosas que componen la intimidad de nuestra adoración y compañerismo están prohibidas. Eso sólo será un recuerdo de lo que conocemos como nuestra experiencia de adoración cristiana. ¿No sería mejor usar la plataforma virtual que hemos llegado a conocer por más tiempo y estar completamente seguros?

En segundo lugar, ninguna cantidad de prevención puede garantizar que no se realice una infección de COVID-19.  Debido a la naturaleza de nuestros santuarios más antiguos, éstos son uno de los peores lugares para inhibir el virus, y sólo una persona que está infectada tiene el potencial de contagiar a muchos con quienes pueda entrar en contacto.  Hemos sido testigos de demasiados casos en los que una persona infectada sin síntomas externos (asintomáticas) propaga el virus en todas las reuniones sociales a las que asiste.

Finalmente, debido a que los problemas legales son tan nuevos, todavía no sabemos el alcance total de nuestra responsabilidad legal como iglesia y conferencia anual cuando se trata de aquellos que puedan ser infectados en uno de nuestros servicios.  Estamos trabajando arduamente con nuestros agentes de seguros, pero incluso ellos no saben el alcance completo de nuestra cobertura cuando se trata de este problema. Continuaremos actualizándolos a medida que trabajamos con nuestra compañía de seguros.

Por lo tanto, mi recomendación personal es utilizar este tiempo para preparar sus edificios y cultos sin reabrir físicamente.  No es el momento de estar inactivo, pero tampoco es un momento para tomar riesgos innecesarios. Le pido a Dios que consideren este asunto y piensen detenidamente en los siguientes pasos que van a tomar.

Para inspirarnos esta semana:

“Tenemos la oportunidad de hacer algo extraordinario. A medida que salimos de esta pandemia, podemos cambiar el mundo. Crea un mundo de amor. Un mundo en el que somos amables el uno con el otro. Un mundo en el que somos amables sin importar la clase social, raza, orientación sexual, religión o falta de religión, o qué trabajo tenemos. Un mundo en el que no juzgamos a los que están en el banco de alimentos porque podríamos ser nosotros si las cosas fueran un poco diferentes. Que el amor y la bondad sean nuestro mapa a seguir.” ― Johnny Corn

Sé la Esperanza,

Obispo Grant J. Hagiya
Obispo Residente del Área de Los Ángeles

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